- Peso y volumen (peso facturable)
En el transporte aéreo se utiliza el denominado «peso facturable». Se trata del mayor entre el peso real y el peso volumétrico (calculado en función de la longitud × la anchura × la altura). Por lo tanto, un envío ligero pero voluminoso puede resultar tan caro como uno pesado.
- Distancia y destino
El precio depende en gran medida de la ruta aérea. Los vuelos directos a grandes centros de conexión, como Nueva York, Dubái o Singapur, suelen ser más económicos que las rutas menos frecuentes a aeropuertos más pequeños.
- Horario de vuelos y velocidad
Los envíos urgentes, los servicios exprés o los vuelos chárter son más caros que el transporte aéreo estándar. Cuanto más rápida deba ser la entrega, mayores serán los costes.
- Influencias estacionales y capacidad
Durante los periodos de máxima actividad, como en torno a las fiestas o al Año Nuevo chino, las tarifas aumentan debido a la escasez de capacidad. También influyen los acontecimientos geopolíticos y las tendencias económicas.
- Precios del combustible y recargos
Las compañías aéreas aplican recargos por combustible (Fuel Surcharge), que varían en función de los precios del petróleo. Esto puede influir considerablemente en el precio.
- Gastos de tramitación y aduaneros
Los costes de asistencia en tierra en los aeropuertos, los controles de seguridad y los trámites aduaneros forman parte del precio total. Los servicios adicionales, como el control de temperatura o la gestión de mercancías ADR, también conllevan costes adicionales.
- Tipo de carga
Ciertas mercancías específicas, como los productos farmacéuticos, los productos perecederos o las sustancias peligrosas, requieren un tratamiento especial y certificaciones específicas. Esto se traduce en tarifas más elevadas.